Receta de arroz blanco básico con ajo y laurel

Servicios: 4 Tiempo Total: 33 mins Dificultad: Principiante Sin Gluten Sin Lácteos Sin Soja
Calorías: ≈ 350 kcal por ración Proteína: 6g Grasas: 7g Fibra: 1g

El método sencillo para que el arroz blanco básico con ajo y laurel quede siempre suelto, aromático y lleno de sabor

Un cuenco con arroz blanco básico con ajo y laurel junto a un paño de cocina y una ristra de ajos.

El arroz blanco tiene fama de ser fácil… hasta que lo cocinas mal. Durante años, para mí fue ese acompañamiento insípido que o quedaba pastoso, o medio crudo, o directamente parecía una papilla sin dignidad. Y fue justo ahí cuando entendí algo clave: el arroz blanco no es solo agua y calor. Si lo tratas como un simple relleno, te devuelve mediocridad. Si lo cocinas con intención desde el principio, se convierte en un aliado brutal en la cocina.

Este arroz blanco básico con ajo y laurel es el ejemplo perfecto, sencillo, aromático y capaz de elevar cualquier plato sin robar protagonismo.

Si te gustan los arroces, no te pierdas nuestras otras recetas con arroz: desde arroces clásicos y sueltos hasta platos más creativos con verduras, carnes o mariscos. Cada receta incluye consejos prácticos y trucos para que el arroz quede perfecto, sin importar tu nivel en la cocina. Descubre todas nuestras recetas con arroz aquí y encuentra tu próxima preparación favorita con este cereal.

Consejo rápido: Lee la receta completa antes de empezar a cocinar. Así tendrás claros los ingredientes, los pasos y los tiempos, y podrás preparar con antelación todo el material y los alimentos necesarios.

Dificultad: Principiante Tiempo de Preparación 5 mins Tiempo de cocinado 18 mins Tiempo de Reposo 10 mins Tiempo Total 33 mins
Temperatura de cocinado: 90  C Servicios: 4 Coste estimado: € 4,60 Calorías: ≈ 350 kcal por ración
Mejor Temporada: Adecuado durante todo el año

Descripción

Un arroz blanco sencillo y aromático, cocinado con ajo y laurel para realzar el sabor sin restar protagonismo al grano. Una receta básica, fácil y versátil, perfecta como guarnición o como base para combinar con carnes, pescados, verduras o legumbres en el día a día.

Ingredientes para el arroz blanco con ajo y laurel (4 personas)

Cooking Mode Disabled

Cómo preparar arroz blanco con ajo y laurel paso a paso

Antes de empezar: claves para que el arroz blanco con ajo y laurel quede suelto y sabroso

  1. Sofreír el ajo y el laurel

    Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas o machácalos ligeramente, según prefieras un sabor más o menos intenso. En una cazuela amplia, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade los ajos y la hoja de laurel y sofríe unos segundos, solo hasta que el ajo empiece a desprender aroma.

  1. Añadir el arroz

    Incorpora el arroz y remueve durante 1 minuto para nacararlo. Este paso ayuda a que el grano quede suelto.

  1. Agregar el agua y la sal

    Vierte el agua caliente, añade la sal y mezcla una sola vez. Sube el fuego hasta que empiece a hervir. Cuando rompa a hervir, baja el fuego a medio-bajo, tapa la cazuela y cocina durante 18 minutos, sin remover.

  1. Reposo final

    Apaga el fuego y deja reposar el arroz tapado durante 10 minutos. Retira la hoja de laurel. Antes de servir, esponja suavemente con un tenedor para separar los granos.

Información nutricional estimada

Porciones 4

Tamaño de la ración ≈ 200 g de arroz cocido


Cantidad por porción
Calorías 350kcal
% Valor diario *
Grasa total 7g11%
Grasa saturada 1g5%
Sodio 300mg13%
Potasio 90mg3%
Carbohidratos totales 70g24%
Fibra dietética 1g4%
Proteína 6g12%

Calcio 15 mg
Hierro 1.2 mg
Vitamina E 1.5 mg
Vitamina K 2 mcg
Tiamina 0.15 mg
Riboflavina 0.03 mg
Niacina 2 mg
Vitamina B6 0.1 mg
Ácido fólico 35 mcg
Biotina 3 mcg
Ácido pantoténico 0.4 mg
Fósforo 85 mg
Yodo 3 mcg
Magnesio 25 mg
Zinc 0.8 mg
Selenio 7 mcg
Cobre 0.1 mg
Manganeso 0.6 mg
Cromo 2 mcg
Molibdeno 15 mcg
Cloruro 450 mg

* Los valores nutricionales se calculan a partir de bases de datos oficiales (USDA FoodData Central y BEDCA) y pueden variar según marcas, métodos de cocción y tamaño de las raciones. Esta información es orientativa y no sustituye el asesoramiento profesional. Los porcentajes de valores diarios se basan en una dieta de 2000 calorías. Su valor diario puede ser mayor o menor según sus necesidades calóricas. Cálculos realizados mediante bases de datos oficiales de composición de alimentos. Valores calculados por el equipo editorial especializado en nutrición.

Notas

  • Si buscas un arroz todavía más suelto y ligero, puedes lavarlo antes de cocinarlo. Para ello, colócalo en un bol con agua fría, remueve suavemente con la mano y escurre. Repite el proceso cambiando el agua varias veces hasta que salga casi transparente. Este paso elimina parte del almidón superficial y ayuda a que los granos queden más separados tras la cocción.
  • Utiliza una cazuela de fondo grueso para repartir bien el calor y evitar que el arroz se pegue.
  • No remuevas el arroz durante la cocción; hacerlo libera almidón y puede volverlo pastoso.
  • Mantén siempre un hervor suave, nunca fuerte, para que el grano se cocine de forma uniforme.
  • Ajusta la cantidad de sal según el plato con el que vayas a acompañar el arroz.
  • Respeta el tiempo de reposo final: es clave para que el arroz termine de asentarse y quede suelto.
  • Si el arroz se va a usar como guarnición fría o para saltear después, déjalo enfriar extendido antes de guardarlo.
Palabras Clave: Arroz blanco con ajo y laurel
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Utensilios de cocina necesarios para preparar esta receta de arroz blanco

Para elaborar este arroz blanco con ajo y laurel no hace falta un gran equipamiento. Con unos pocos utensilios de cocina básicos —una cazuela con tapa, cuchillo, tabla, cuchara y un vaso medidor— es suficiente para que el arroz quede suelto y bien cocido. Al final, un tenedor te ayudará a separar el grano sin romperlo antes de servir.


Mejor si es amplia y de fondo grueso, para que el calor se reparta bien y el arroz se cueza de forma uniforme. No hace falta que sea antiadherente, pero ayuda.


Básica, solo para trabajar el ajo con comodidad.


Para pelar y laminar los ajos. Uno normal, bien afilado, es más que suficiente.


Ideal para sofreír el ajo y remover el arroz al nacararlo sin dañar la cazuela.


Importante para medir bien el agua. En el arroz, las proporciones mandan.


Para calentar el agua antes de añadirla. No es obligatorio, pero ayuda a que el arroz empiece a cocerse de forma más uniforme desde el primer momento.


Con qué platos combina mejor un arroz blanco

Hay recetas que no necesitan presentaciones grandilosas. El arroz blanco es una de ellas. Parece sencillo —y lo es—, pero tiene esa capacidad casi invisible de hacer que todo lo que lo rodea sepa un poco mejor. Para mí es uno de esos comodines que siempre funcionan, incluso en días en los que no tienes ganas de pensar demasiado qué cocinar.

Lo curioso es que rara vez se lleva el mérito.

Con legumbres: cuando el plato sube de nivel

Si lo sirves con lentejas, garbanzos o alubias, el arroz no compite, acompaña. Absorbe el caldo, suaviza sabores intensos y equilibra texturas. En casa lo usamos mucho con lentejas estofadas; no cambia la receta, pero el plato gana cuerpo y resulta más redondo. Es uno de esos casos en los que el arroz parece decir: “tranquilo, yo me encargo del resto”.

Con huevos fritos: sencillez llevada al extremo

Arroz caliente, huevo con la yema bien líquida y una pizca de sal. No hace falta más. El ajo y el laurel aportan ese fondo aromático suave que hace que algo tan básico se convierta en pura gloria bendita. Es una combinación humilde, sí, pero sorprendentemente reconfortante. Ideal para una cena improvisada o para esos días en los que el cuerpo pide comida honesta.

Como base para guisos, currys o salteados

Aquí el arroz blanco con ajo y laurel juega otro papel, el de base neutra con carácter. Funciona de maravilla con guisos de carne, currys especiados o verduras salteadas. No roba protagonismo, pero tampoco desaparece. Al contrario, ayuda a que las salsas se expresen mejor y a que cada bocado tenga sentido.

A veces incluso preparo el arroz pensando ya en el plato que lo va a acompañar. Si sé que irá con algo potente, agradezco ese aroma sutil del laurel que equilibra el conjunto.

Cuando deja de ser acompañamiento

En mi casa pasa a menudo, el arroz empieza como guarnición y acaba siendo el centro del plato. No porque sea espectacular, sino porque cumple su función a la perfección. Llena, reconforta y conecta todos los elementos del menú sin hacer ruido.

Y quizá ahí esté su mayor virtud. No necesita llamar la atención para convertirse en imprescindible. ¿No te pasa también que, cuando el arroz está bien hecho, todo lo demás parece encajar mejor?

Fuentes y cálculo de la información nutricional: Los valores nutricionales de esta receta se han calculado a partir de bases de datos oficiales de composición de alimentos, principalmente BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos) y USDA FoodData Central, utilizadas como referencia en nutrición clínica y alimentaria. Si deseas conocer el proceso con más detalle, puedes consultar nuestra metodología de cálculo de la información nutricional. Los valores pueden variar según las marcas de los ingredientes, el método de cocción y el tamaño de las raciones. Esta información tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento de un profesional de la nutrición.
USDA FoodData Central
BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos)

Dudas habituales al preparar arroz blanco con ajo y laurel

Expandir todo:

¿Qué tipo de arroz queda mejor para un arroz blanco básico con ajo y laurel si quiero que quede suelto?

Si buscas un arroz blanco básico con ajo y laurel bien suelto, mi recomendación es optar por arroz de grano largo, como el arroz largo tradicional o incluso el vaporizado. Son variedades que liberan menos almidón durante la cocción y, por tanto, tienen menos tendencia a apelmazarse.

En mi experiencia, el arroz vaporizado perdona bastante los errores de principiante (un poco más de agua o algún minuto extra de cocción), mientras que el grano largo clásico ofrece un resultado más natural y ligero si se respetan bien las proporciones. Evitaría el arroz redondo para esta receta concreta, ya que está pensado para preparaciones más melosas.

¿Puedo usar ajo en polvo en lugar de ajo fresco sin estropear el resultado?

Se puede usar ajo en polvo, sí, pero el resultado no será exactamente el mismo. En una receta tan sencilla como el arroz blanco básico con ajo y laurel, cada ingrediente cuenta, y el ajo fresco marca la diferencia en aroma y sabor.

El ajo en polvo aporta un matiz más plano y uniforme, mientras que el ajo fresco, al sofreírse, libera aceites esenciales que aromatizan el arroz desde el primer minuto. Si solo tienes ajo en polvo, úsalo con moderación y añádelo al agua de cocción, pero si puedes elegir, el ajo fresco siempre eleva el plato un escalón más.

¿Es mejor sofreír el ajo entero, laminado o machacado para esta receta?

Para este arroz blanco con ajo y laurel, el ajo laminado suele ser la opción más equilibrada. Permite aromatizar el aceite de forma uniforme y, además, es más fácil controlar el punto para que no se queme.

El ajo entero aporta un sabor más suave y discreto, ideal si no quieres que destaque demasiado, mientras que el ajo machacado intensifica mucho el aroma, pero también aumenta el riesgo de amargor si se pasa de cocción. Si buscas un resultado redondo y sin sobresaltos, las láminas finas funcionan especialmente bien.

¿Qué hacer si el arroz queda pastoso aunque haya seguido los pasos?

Cuando el arroz blanco queda pastoso, casi siempre hay dos causas claras: exceso de agua o remover el arroz durante la cocción. Al moverlo, el grano libera almidón y se vuelve pegajoso, incluso aunque la receta esté bien planteada.

Un truco que suelo aplicar es respetar la proporción exacta de líquido y, una vez apagado el fuego, dejar reposar el arroz tapado unos 10 minutos. Ese descanso final permite que el vapor termine de separar los granos y mejora mucho la textura sin hacer nada más.

¿Con qué platos combina mejor el arroz blanco con ajo y laurel?

El arroz blanco con ajo y laurel es uno de esos acompañamientos que funcionan casi siempre. Combina especialmente bien con carnes guisadas, platos con salsa, estofados suaves o pescados a la plancha, porque aporta sabor sin competir con el plato principal.

También es una base perfecta para aprovechar sobras o para servir junto a verduras salteadas o huevos. Es sencillo, sí, pero precisamente por eso se adapta a muchas comidas del día a día sin cansar.

Foto de perfil de Manuel Hernández
Manuel Hernández Cocinero y editor

Manuel Hernández es el cocinero y creador de contenido gastronómico de Recetarias. Desarrolla recetas de cocina casera con un enfoque práctico y realista, cuidando los procesos, los tiempos y el equilibrio de los ingredientes para que funcionen en una cocina cotidiana.

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  1. Lucia Robles

    Soy estudiante y no tengo mucha idea de cocinar, buscando cómo hacer un arroz blanco, encontré esta receta, y os puedo decir que la he seguido al pie de la letra y me ha salido un arroz estupendo, gracias por la receta.

    • Manuel

      Hola Lucía, muchas gracias por tu comentario. Nos encanta que hayas seguido la receta y hayas conseguido hacer un buen arroz blanco. Te quisiéramos transmitir muchos ánimos para seguir cocinando, que sabemos que a veces los estudiantes no disponen de mucho tiempo para ello, pero al final bien que merece la pena buscar ese momento para hacer una buena comida.